San Fermín en cifras

Daniel Ramírez García-Mina

Desde que el premio nobel de literatura, Ernest Hemingway, visitara las fiestas de San Fermín en 1923, millones de personas acuden a la capital navarra, año tras año, para ver qué es eso tan impresionante de lo que hablaba el autor de “Fiesta”. Pamplona tiene una población que ronda los 200.000 habitantes. Cada año, entre el 6 y el 14 de julio, llega a quintuplicarse incluso, alcanzado el millón y medio.

Los datos son más que ilustrativos. Supongamos que ese millón de turistas que visita Pamplona gasta una media de 100 euros durante esta semana. Tecleamos en la calculadora y averiguamos que la economía navarra puede alcanzar unos ingresos de ciento cincuenta millones de euros en tan solo siete días.

Procedencia: blogs20minutos.es

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El precio de la vivienda también denota la internacionalidad y la importancia de los sanfermines. El alquiler de un apartamento durante esta semana se incrementa en un 476%.

El momento, o momentico como se suele decir, más famoso es el chupinazo, que se lanzará mañana al mediodía. El escenario, la plaza del ayuntamiento, tiene mil metros cuadrados y llega a acumular más de doce mil personas. Una auténtica olla a presión. Los asistentes soportan, en ese instante, un ruido de 133 decibelios, lo que equivale al despegue de un avión a reacción.

 

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El encierro en cifras

Daniel Ramírez García-Mina

875 metros de recorrido, con una media de 4.200 corredores diarios. 15 fallecidos entre los siglos XX y XXI, de los cuales 11 han sido navarros. Los expertos hablan de la masificación y de la desinformación como las principales causas de los graves accidentes que se producen año tras año.

Tanto el hecho de que se acumulen más de cuatro mil personas en apenas novecientos metros, como la desinformación son algo extremadamente peligroso, y es que, según un estudio realizado el pasado año, el 60% de los corredores, lo hacía por primera vez, un 24% no debutaba, pero no corría con continuidad y tan solo el 15% se consideraba un corredor habitual. Además, 3 de cada 5 corredores eran extranjeros.

Procedencia: Maialenirujo.wordpress.com

Procedencia: Maialenirujo.wordpress.com

El procedimiento del encierro es sencillo. Tres cánticos a San Fermín entre las ocho menos cinco y las ocho de la mañana y un recorrido de aproximadamente 900 metros que pasa por el casco viejo de Pamplona, terminando en la plaza de toros. El punto más peligroso el giro de 90 grados que enlaza la calle mercaderes con la de Estafeta.

Contar historias

Daniel Ramírez García-Mina

Contar historias. Cada uno tiene la suya. Están interconectadas. Siempre serás el protagonista en la tuya, pero al mismo tiempo, serás un actor principal o secundario en el camino del que tienes al lado. También puede que seas un simple transeúnte en las páginas del que camina por el mismo sitio. Los personajes son infinitos, nunca se acaban. Poner un pie en la calle supone un escenario sin límites lleno de multitudes y también de gente con nombre y apellido.

Las escenas se suceden sin parar. Unas se escribirán en negrita, otras con lápiz. Unos creen en el destino y piensan que en algún cajón está la cinta de su historia guardada bajo llave. Otros dan un valor incalculable a cada una de sus decisiones considerándolas el camino hacia una meta que no se conocerá hasta el último día de rodaje.

Cuando el panorama es complicado dejamos de cambiar canales. Solo observamos nuestra historia. De vez en cuando hacemos caso a algunos de nuestros protagonistas, pero olvidamos que los que comparten planeta con nosotros también tienen la suya.

Los problemas nublan nuestra vista y se crean burbujas. Son un sucedáneo de casa, más parecido a una cárcel sin barrotes, en las que solo vemos fragmentos de la película protagonizada por el de la habitación de al lado.

Existe una ventana abierta al exterior. Es cierto. Lamentablemente, por ella solo entran las vidas de los admirados, las historias del éxito, las del triunfo de lo económico y, muchas veces, las de la victoria de lo material. Futbolistas, actores, músicos y celebridades tienen un hueco en nuestra casa.

Procedencia de la imagen: ajuntamentdevilafranca.es

Procedencia de la imagen: ajuntamentdevilafranca.es

Fuera de nuestra frontera, que por supuesto hemos creado nosotros, existen muchas escenas sin filmar. Ahí afuera viven otro tipo de héroes. Son anónimos. Su nombre no es lo importante, pero su historia es magnífica. Los valores son distintos. Lo material y lo económico desaparecen en lugar de la superación, el sufrimiento y la bondad. El éxito es humano y el reconocimiento mínimo, pero la historia es maravillosa.

Un músico que toca en la calle para recuperarse de una depresión, un hombre que camina hacia Jerusalén para ayudar a las víctimas del Alzheimer, un tipo que corre maratones para recaudar dinero para los del cromosoma 21, un preso que sobrevive al exterminio nazi gracias al fútbol, una mujer que baja la comida todos los días al méndigo del cajero de su barrio, un periodista que abandona su vida para sacar adelante una red de orfanatos en la India, una tipa dura que merienda con los sin techo y que termina recibiendo el apodo de “madre”…

Esas historias existen. Están en la trastienda. No tienen hueco en la nuestra. Cuando conseguimos sacarlas a la luz son un antídoto poderoso. Disparan directamente al corazón. Nos sensibilizan abriendo las ventanas de nuestra burbuja.

Contar historias. Parece una simple forma de entretenimiento. Sin embargo, se trata del elemento más productor de solidaridad. No hay que volverse loco para buscarlas. Solo hay que acercarse. Están ahí. La del cuentacuentos es la habitación mejor decorada. Entremos en ella y convirtámosla en un espacio para todos.

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